Suite Mutisia

En Honor a esta bella flor, muy abundante en Villa Pehuenia. Y Flor provincial de Neuquén.

- Habitación en planta alta, con ventanal de doble vidrio con vista al cordón montañoso del Bella Durmiente, Ñorquinco y Pulmari corazón del Circuito Pehuenia.

- Baño con bañera e hidromasaje.

- Mullidas Toallas de 650 gramos línea hotelera.

- Una cama Queen con colchón de resortes individuales La Cardeuse línea hotelera.

- Una cama de una plaza con colchón de alta densidad La Cardeuse línea hotelera.

- Suaves Sabanas de Percal Americano 180 hilos. Frazadas Americanas Thermal Blanket, increíblemente livianas y térmicas.

- Todo el blanco es de la misma calidad de un Hotel 5 estrellas.

- Calefacción central por radiadores de agua caliente en habitación y baño.

- Decoración Patagónica con maderas de nativas, trabajadas artesanalmente.: Ciprés – Roble Pellín – Radal – etc.

Leyenda de la flor Mutisia

Hace mucho tiempo, en la zona del volcán Lanín, existían dos tribus enemigas irreconciliables que guerreaban a menudo y se guardaban mucho rencor.
Un día, el joven hijo del Cacique de una de las tribus y la hija del Cacique de la otra se enamoraron locamente. Pero dado el intenso odio que existía entre las familias, no podían tratarse a menudo y verse abiertamente.
Una oscura noche, la machi (hechicera), vigilaba junto al rahue (altar) mientras se realizaba el Nguillatún. De repente rompió el silencio el graznido del pun triuque (chimango de la noche). La machi se estremeció, pues sabía que ese era un grito de mal presagio.
Miró a su alrededor y escuchó un ruido sospechoso. Observando atentamente, vió a la querida hija del cacique que escapaba sigilosamente con el hijo del cacique enemigo. En ese momento la machi se dio cuenta que ese era el peligroso suceso anunciado por el pájaro agorero.
La machi creía que esa acción merecía ser castigada, pero antes de comunicar al padre la fuga de su hija, consultó con el pillán o deidad de su devoción: – ¿Debo o no dar parte de rapto al padre de la niña ?
Sí contestó el Pillán.
La machi corrió al toldo del cacique y delató la fuga. Enseguida se escuchó por segunda vez el alarmante grito del pun triuque. El padre, muy enojado, ordenó la persecución y captura de los enamorados que pronto fueron apresados, juzgados y condenados a muerte. Ambos jóvenes fueron atados a un poste y con lanzas y machetes todos se arrebataron contra ellos dándoles la más cruel de las muertes.
A la mañana siguiente, los ejecutores de este bárbaro crimen, quedaron asombrados al ver que en el lugar del suplicio de los jóvenes enamorados, habían nacido unas flores de pétalos anaranjados nunca vistas. ¡Quiñilhue! – gritaron los primeros que la vieron, y con ese nombre, “quiñilhue” se conoce la flor que produce una enredadera que se abraza y trepa por los árboles, como se abrazan los jóvenes enamorados.
Avergonzados y arrepentidos, los mapuches empezaron a venerar esa flor llamada Mutisia por los blancos. Las almas de los jóvenes amparados por la Futa Chao en el país del cielo, se amaron por siempre mientras esa delicada flor de pétalos rojos nos recuerda el martirio de los jóvenes dado por los hombres injustos.


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